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    Corrían los felices sesenta y un hombre considerado un genio hacía encantadoras canciones pop con el mayor de los éxitos. El mítico productor Phil Spector fue considerado el primer zar de la música adolescente. Raro, raro, raro… que diría el Dr. Iglesias.

    La película realizada por el gran David Mamet titulada Phil Spector, cuenta el descenso a los infiernos del inventor del llamado “muro del sonido”. En ella se ve cómo el éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano.

    La abogada del productor, la carismática Helen Mirrer llamada a salvar de la cárcel a Spector -interpretado con exceso por Al Pacino- comienza por estar convencida de su culpabilidad, para después de muchas horas de conversaciones llegar a la conclusión, de que la muchacha que murió a solas con él se suicidó de un disparo en la boca.

    Conclusión medio científica porque el traje blanco horterísima del hombre del pelucón no estaba repleto de sesos y sangre. Una historia oscura del pop que si establecemos la lista de sus estrellas en casos oscuros queda patente que los chicos malos del rock casi son unos angelitos. La película muestra cómo los fans se convierten en enemigos y los media se posicionan para declarar muy culpable al “raro” que en la película se considera crucificado como Jesucristo.

    En sus canciones atrapó la alegría del caminar por el césped y fueron la banda sonora de su época. El estilo de las grabaciones de Spector, caracterizado por múltiples capas de instrumentación fue bautizado como “Muro de Sonido”. Hizo grandes aportaciones a la música y su legado es amplio. Después de su etapa de encantador de adolescentes ñoñas, trabajó con gente como los Ramones, Leonard Cohen y los Beatles. Fue el productor de Let it be y coproductor del disco Imagine de John Lennon.

    Sin embargo, la etapa por la que más se le recuerda fue entre 60 y 66, cuando sonaban Las Ronettes con Be My Baby o B. E. King con Spanish Harlem, junto con otras míticas en la historia del pop.

    Está claro que el diablo se perfuma con dinamita.

    Spanish Harlem

    Be me bay Ronettes

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    Los Ovarios del Bolero

    Larismo contra lirismo

    El gran paso de las mujeres a lo largo de la historia fue salir de la intimidad de la alcoba para dejar oír su voz y actuar en el espacio exterior. Inspiradoras de sueños y fantasías masculinas en histórica sucesión, con su devoción, valentía, inteligencia, rechazo y entrega, con sus altitudes redondas, selenoides o limoneras, sobre largas piernas galesas o mulatas: allí está el templo carnal de las eternas adoraciones. Entre redondeces y larguezas, en el medio, escondido, camuflado por rosas, de la corteza a su médula, residen la vida y sus razones y también sus expresiones.

    No sigámosle fastidiándoles con el cuento de que Pepe Sánchez inventó el bolero. El bolero es Lara (Agustín) como el Son es Piñeiro (Ignacio) y Eva la primera dama. Lo demás es trasnocho o deslumbramientos inútiles e infecundos.

    A Lara debe Toña su alumbramiento artístico en aquella noche del año 32, cuando el negro Pedro, su hermano, los presentó. La veracruzana, sin brújula aparente era un remake de Ana María Fernández, la prima dona Larista de esos lejanos tiempos. Toña la imitaba en sus matices pero le ponía un ingrediente mas allá de su clave certera, perceptible, mas no visible, excepto por el músico poeta, quien la glorificara con la provisión de sus boleros magistrales.

    El lirismo del Larismo no es tal si lo comparamos con las canciones de María Grever, pianista de celestiales vuelos y de despechos disimulados. Las letras y melodías de Doña Joaquina, que así se llamaba en realidad, calzaban en la poesía postmodernista de la Storni y de la Ibarbouru; además, por los prejuicios de la época la autora de “Júrame” no podía exponer al desprecio público a su ancestro y a su maestro de piano Claude Debussy. A la manera de madame de Stäel y George Sand, postergó su verdadero apellido (De la Portilla y Torres). El músico- poeta no tenía nada que esconder entre los brandis de sus brindis. Si la señora María necesitaba de tenores, tenorinos y sopranos para su recitativo amoroso, Lara intuyó una perspectiva mas terrenal y fisiológica. Metió su bolero en un 2×4 para gozarlo y sufrirlo, y allí estaba Toña La Negra para seguirlo. En el ring ovárico de la Grever hubo un pleito de santos; en el testicular de Lara un combate de demonios con Toña de ‘second’, un tobo para las lágrimas y una toalla para enjugarlas.

    Años posteriores vieron a Eva Garza, una vida que no tuvo tiempo para envejecer pero sí para cantar-grabar “Frío en el alma” (Valladares) y “Sabor de engaño” (Mario Álvarez) ambos, éxitos intransferibles. Adelina García, también de México como Chelo Flóres y la bella Ana María González fueron eximias intérpretes de la obra de Gonzalo Curiel, el flaco de plata, no tan expresivo ni tan refulgente como el dorado Lara, pero mas equilibrado y profundo, mejor músico que Lara; por tanto sus boleros fueron mas orquestables, menos ovariscibles u ovariciables, pero mas bailables (se llora, y si se baila, mejor). Los boleros del autor de “Vereda Tropical” no tuvieron el sado maso de Lara. Curiel clavaba su daga temeroso, tembloroso, casi en defensa propia. Agustín se (o) lo clavaba y removía con saña, y para ello se valió de hermosas cómplices como Elvira Ríos, femme fatale que enlutaba al bolero, teatralizándolo en roncos monólogos, estigmatizándolo en las volutas de humo de su boquilla interminable. Tanto ella como la puertorriqueña Lucy Fábery hicieron del género algo solamente comprensible a través del sexo.

    La ‘Toyita’ Gutiérrez (María Victoria) deslizaba sus boleros en una dulce, quejumbrosa y sugerente voz, mas allá de su erotizante estateopigia. Doña ‘Chelo’ (Consuelo Velásquez), rival de Toya en la disputa de un déspota (Mariano Rivera Conde) fue compositora candorosa de reclamos osculares directos. (“Bésame mucho”, dixit, “Franqueza” y “Será por eso”) sólo superada por María Grever.

    María Luisa Landín, un alma habitada de boleros, fue la mas sinfonolera de todas, por encima de Carmen Delia Dipiní (allá) y Lila Morillo (acá). La Landín fue la que estrenó “Qué te pedí” de “su” Fernando Mulens (posterior éxito lupesco) y la que remarcó y descontinuó a la pobre Manolita Arreola en aquél “Amor perdido” que escribiera Pedro Flóres.

    La Rebelión de las Musas

    El fin de la Segunda Guerra Mundial coincidió en México con la presidencia de Manuel Ávila Camacho (1940-46) y en lugar de una comprensiva tolerancia posbélica se desató un verdadero terrorismo en contra de la “excitación” que promovían algunos boleros. “Palabras de mujer”, “Imposible”, “Pervertida” y “Dulce aventura” entre otros pasaron a cuchillo. Es que en el cine hasta Blanca Nieves fue condenada por convivir con 7 enanos. Compositores e intérpretes fueron condenados al ostracismo radial. Pero el destape vino, desbordado, arrollador de pasiones y legislaciones.

    Cuba, que había creado una multiplicidad de géneros, en un acto de contrición maternal

    Lo rescata y lo interna en las guarderías experimentales de Portillo de la Luz y José Antonio Méndez, y lo resurge vital instalado en las voces de Aída Diestro, Moraima Secada, Omara Portuondo, Marta Valdéz y Elena Burke, suprema sacerdotisa del filin.

    La Lupe no fue un bártulo olvidado del sargento Batista en su veloz carrera, ni una bandera de la revolución naciente. La Lupe fue la anarquía semántica del aforismo: “Todo lo contrario”. No importaba el discurso de los boleros sino los recursos de su acto: cabriolas, arrebatos, todo al aire…

    Toña La Negra fue Oración (Caribe). La ‘Yiyiyí’ fue Agresión (Caribe). Y es que La Lupe todo lo incendió: desde el bolero hasta su apartamento. Sobre las “Cenizas” estaba Toña…

    Henrique Bolívar Navas

    Lil Rodríguez

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  • Ponemos el punto final a este año con un toque de nostalgia. Mira cómo éramos hace unos años, un proyecto radiofónico nacido con vocación latina que pronto se convirtió en la onda musical de los aficionados y amantes del ritmo tropical. Radio Gladys Palmera se está haciendo mayor y ahora estamos inmersos en un nuevo e ilusionante reto: crear una emisora musical de vanguardia con los mejores micrófonos de este país.

    Why, why not?

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    En Conversaciones en tiempo de bolero dedicamos un especial a la figura indiscutible de Antonio Machín, el rey del bolero. Para la historia de este país, Machín pasará como la voz que supo impregnar de romanticismo la marchita moral de los españoles tras la guerra civil. Su majestad el bolero, como era popularmente conocido, tuvo una vida de éxitos y admiración que César Pagano, conductor de esta emisión, tendrá el gusto de recorrer.

     

    Antonio MachínUn compromiso (Hermanos García Segura)
    Antonio MachínAmor, no me quieras tanto (Rafael Hernández)
    Antonio Machín Blancas azucenas (Pedro Flores)
    Antonio MachínMira que eres linda (Julio Brito)
    Cuarteto MachínNoche criolla (Agustín Lara)
    Antonio MachínMaracabu (Julio Galindo)
    Cuarteto MachínPerversa ingratitud
    Cuarteto MachínMi ambición
    Antonio MachínPobre corazón (Roberto Ruíz Suárez)
    Antonio MachínTu nombre (Gabriel Ruíz)

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    El fin del mundo se esperaba según las profecías de los Mayas el 21/12/12. Y, al final, no hubo nada.

    La verdad es que muchos andaban de cabeza pero yo me olía que no podía ser el fin del mundo el día 21, porque veía largas colas para comprar la lotería de Navidad y lógicamente se celebraba, como todos los años, el día 22. ¿Hay alguien tan tonto que compra un décimo pensando que el fin del mundo es el día de antes? El mundo se va a acabar no porque lo digan los mayas, a los que, por otra parte, hay que respetar, porque te sacaban el corazón por un quítame allá una cosecha.

    El mundo va de cabeza y se dan demasiadas vueltas a cosas obvias. Y como todo, se acabará sin avisar. Sin histerias y sin colas, que eso sí que es un final poco épico. Mientras tanto, debemos estar permanentemente enchufados para no perdernos las cosas buenas que no se terminan y nos hacen muy felices. Por ejemplo: la música. El bolero con sus caóticos sentimientos o el rock con sus lisérgicos movimientos.

    Os anuncio: si llega el fin del mundo, Radio Gladys Palmera lo retransmitirá en riguroso directo. Y lo sabréis porque sonará música acorde a la circunstancia, por poner un ejemplo: sonará el bolero Cataclismo en la voz de Olimpo Cárdenas, que dice así:

     

    Fue la visión de este delirio

    todo un desastre de locura

    como si el mundo se estrellara

    un cataclismo para los dos.

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    Reivindica tu lado más ecléctico. Te deseamos una Feliz Navidad.

     

    Keep calm and dance on!

     

  • Yo quiero ser holandesa para cuando me quede vegetal; quiero ser inglesa si me acerco a la cultura y su gestión; quiero ser alemana para que los niños tengan oportunidades de hacer lo que quieran y no lo que demande el mercado; quiero ser francesa para editar libros y que sean respetados; quiero ser japonesa para respetar a los mayores y comer buen sushi; quiero ser diseñadora mexicana por sus gráficas de colores; quiero ser caribeña para tomarme la vida con tranquilidad; quiero ser sueca para tener derecho a su estado de bienestar; quiero ser islandesa para disfrutar de sus paisajes; quiero ser italiana para comer sus múltiples pastas; quiero ser neoyorquina por sus museos; quiero ser suiza porque nunca he oído hablar de sus políticos; quiero ser portuguesa para ver las jacarandás en flor y griega para bailar el sirtaki.

    Quiero ser del mundo y no de pequeños mundos. Quiero ser eso que se dice mundial.

    Quiero que la música sea obligatoria, que seamos “bailones” por decreto, que los discos caigan de los guindos y que la esperanza de vida sea tan larga como la de los boleros. No quiero ni patrias ni banderas, sino la república independiente de mi Gladys Palmera.

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    Llegamos a fin de año con la crisis más abierta que los problemas de Tita Thyssen y sus hijos: Borja Mari y la “mujer de su vida”. Es difícil saber por qué existiendo el mail, el whatsApp, Skype, o el Yoigo – que es el que más les conviene para ver si son capaces de escucharse- sigan comunicándose por el Hola.

    Sé que vosotros diréis, ¿a qué viene esta introducción económico-sociality? Simplemente, para no hablar siempre de lo mismo. Así, que en este año que nos va a dejar, si no llega antes el fin del mundo anunciado y seguramente pospuesto, os animo a empezar a entrenar la cosa del baile para no quedar como un caballo, con esa peste de gangnam style que ha sido el suceso musical del año. ¡Hay que fastidiarse!

    Sabéis que soy partidaria de la elegancia -dentro de un desorden- y sobre todo que me gustan los clásicos y el vintage, porque es como la prueba del algodón: nunca engañan. Y para que podáis reíros o deleitaros, os dejo una cosa de esas que los horteras llaman viejunas, pero que es simplemente clase. De aquella de los momentos álgidos del baile en Hollywood. Bueno, bailar el estilo que queráis, pero hacedlo, se bajan los michelines, se olvidan cosas como la prima de riesgo y se disfruta con poco gasto.