• Jean Michel Basquiat: demasiado ritmo

    Basquiat fue el niño radiante, el artista al que sangraban sus galerías a cambio de una dosis, al que encerraban para que pintara frenéticamente y así vender sus cuadros todavía frescos. El amigo y colega de Warhol, un músico que creó la banda Grey en la que tocaba los teclados y el clarinete. El que inventó el graffiti. Amante del hip-hop, del jazz y de Madonna. El que tenía todo el arte contemporáneo en su cabeza con rastas.

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  • Tongolele: el mito sigue moviéndose

     

     

     

    Hay mujeres que son excesivas incluso en su nombre: Yolanda Yvonne Montez Farrington, nació en Spokane Washington, Estados Unidos, en 1932 pero responde al más indicado de Tongolele (mitad africano y mitad tahitiano), que es producto del ingenio de ella misma. Desde que empezó hasta hoy sigue moviéndose y dando marcha a sus caderas.

     

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  • La vida como colección



    Coleccionar es un afán por buscar, tener y conservar cosas que nos gustan. Un afán movido por sentimientos de nostalgia y amor. Yo me he hecho mi música como Robinson Crusoe se hizo su propia cabaña: según mis necesidades.

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  • Uno de mis mitos: María Félix

    “No me llamen leyenda que suena a pasado” así hablaba la gran María Félix, uno de mis mitos. La actriz fue tan grande como su país: México. Su belleza, su vida sentimental, sus memorables escenas en el cine, sus joyas, sus desplantes. Toda ella tan grande tan total, como para forjar un mito.

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    El 8 de este mes de abril, Sara Montiel moría en Madrid y ahora ya es puro humo.

    De la gran Saritísima hay para contar y no acabar. Desde su infancia de hambre hasta sus dietas-hambrunas siendo Montiel. En España fue nuestra estrella más internacional y admirada. Además se preocupó muy bien una vez abandonada su carrera, de no caer en el olvido.

    Mucho se cuenta, de sus amistades con Gary Cooper y con Marlon Brando siempre apasionado por la comida y la música latina. Menos conocida es una anécdota que la actriz española protagonizó junto a la cantante de jazz Billie Holiday. Ocurrió en el restaurante Four Seasons de Nueva York, donde Sara Montiel armó un escándalo, los platos llegaron al suelo, cuando se pretendió impedir la entrada a la cantante de raza negra. Sara era mucho, y estaba siempre dispuesta.

    Admirada por gays y por feministas, la Montiel tuvo el honor de tener como amantes a dos premios Nobel: Severo Ochoa y Hemingway y el día de la noticia de la muerte de James Dean, la prensa americana publicó una foto acompañado por ella. Fue según su imaginario-imaginativo, la mujer que llevó a Miguel Hernández comida a la cárcel. Rodó junto a dos de los grandes iconos del momento, Gary Cooper y Burt Lancaster. Si existía algo importante, Sara estaba allí.

    Solo un puñado de actrices de origen latino, María Félix, Carmen Miranda y la española Rita Hayworth, formaban ese núcleo en el que la artista española jugó un papel en los primeros tiempos de visibilidad de la comunidad latina, en el negocio cultural y entretenimiento en Estados Unidos.

    Se retiró en plena época del destape “porque enseñar lo suyo valía una fortuna”, decía. Siempre dispuesta a conceder entrevistas a todo el mundo incluso rodó un programa para emitirse después de su fallecimiento titulado “Epílogo”. Sólo paró por su cada vez más delicado estado de salud hasta que ya no pudo más. Grande, sin vergüenza alguna y fumando hasta el final. Como la Bette Davis. Son personas a las que admiro.

    Nunca, como las estrechas estrellas de ahora, se escapó de las cámaras, firmaba con gran ilusión los autógrafos, seguía con sus ponchos, sus besuqueos, sus pelucas y sus joyas, presentándose con una mezcla de diva y chismorreo rosa que hicieron de ella un icono de nuestra época.


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    Hace tan solo 40 años apareció en el mundo del rock un tipo del que podía decirse que cambió el mundo. Joven, sexualmente ambiguo, estrecho de cintura, pelo llamarada, maquillaje de kabuki japonés, mono de seda roja y botas de charol, se presentó en el célebre programa “Top of the tops”. Los que lo vieron y fueron muchos, sufrieron una conmoción.

    Algo cambió en el pop y David Bowie se convirtió en una estrella. En el Victoria and Albert Museum, uno de los grandes de Londres, se ha inaugurado una exposición de el icono de la música. El comisario de la muestra dice que las colas en las puertas indican la cantidad de personas a las que rey del glam había cambiado sus vidas.

    Bowie, como todos los que piensan pasar a la historia, ha guardado sus pertenencias. En su gran archivo en Nueva York de más de 60.000 artículos- trajes, fotografías, diseños, películas – los comisarios de la exposición han elegido más de 300 para Londres.

    El traje de Starman tan diminuto, será un punto culminante en la exposición, porque en esos días llevaba una extraña dieta a base de cocaína, leche y pimientos rojos. La exposición es una exploración y una celebración del espíritu creativo del artista. “Bowie ha jugado un papel crucial en la formación de la sociedad moderna debido a su enfoque en la expresión personal”

    Lo extraño es que no ha tenido ningún control sobre la muestra e incluso para los mal pensantes el último disco- y aclamado por la crítica- no era conocido por los comisarios.

    Los museos no deben simplemente llenarse de cosas del pasado. Bowie ha significado un punto y aparte de la concepción de muchas cosas. Y ha paseado su música por el cabaret berlinés, la canción francesa, el teatro bretchiano, el mimo, los grandes musicales y el kabuki japonés. Ha sido vestido por los grandes de la moda, y su libertad de actitud ha ayudado al cambio de otras muchas.

    Bowie es pasado, presente y futuro. Es un señor maduro y elegante y fue una loca a la búsqueda de su identidad. Muchas vidas, mucho arte y mucha filosofía “haz lo que debas y necesites a los veinte años, pero entérate que la edad te alcanzará y prepárate para ese momento” Él lo hizo.

    Por siempre David, ahora en el Victoria and Albert, hasta agosto. Otro músico para mi santoral, y además con peana.

     


  • Hay cosas increíbles y en un escalón superior se encuentran los milagros. El documental Searching Sugar Man es una película sobre un cantante que está a la altura de Dylan, es de raíces hispanas, graba dos discos casi perfectos y desaparece, con leyenda incluida.

    Lo milagroso son los testimonios de gente que lo vio tocar o gente que produjo sus discos; según muchos de ellos Rodríguez fue uno de los 5 artistas más grandes con los que tuvieron el honor de trabajar. Ninguno se explicaba cómo alguien con tanto talento, fuera desconocido en Ámerica y en Sudáfrica se convirtiera en un mito mayor que los Rolling Stones.

    El documental ganador del Oscar, relata la búsqueda del músico en una película inolvidable, más interesante que cualquier film de aventuras. El desaparecido es Sixto Rodríguez, que a mediados de los sesenta grabó dos álbumes de espléndido y ácido folk-rock protesta, para luego esfumarse entre la bruma de los días. El Dylan hispano-mexicano es desvelado con inteligencia y vamos quedándonos boquiabiertos en progresión creciente según avanza la trama.

    ¿Es verdad o ficción? El personaje, además de poeta y magnífico músico, es modesto, tímido e inolvidable. Los productores de aquella época que apostaron por él y qué sabían de que iba el negocio no se explican su escaso éxito y eso que fueron los descubridores de los grandes de la escena musical estadounidense.

    Millones de discos vendidos al otro lado del mundo y Rodríguez no se entera, mientras vive en la oscuridad en Detroit ciudad trabajando en la construcción. Rodríguez tenía muchas cosas que decir pero lamentablemente, los norteamericanos no quisieron escuchar. Tuvo su espacio en la historia Sudafricana de los años 70. La historia de una estrella de rock que nunca lo fue. La música es impresionante, el personaje también. La persona nos deja sin aliento. No os lo perdáis, se hablará mucho de él.


  • César Pagano se las ingenia para esconder el bolero entre melodías de mariachis, mambo y danzón. Te retamos a que descubras quién hay detrás de algunos boleros tan raros, tan raros que ni sabemos quién los cantó.

    PLAYLIST

    Trío Dalmar – Orgullosa (Álvaro Dalmar)

    Grupo Victoria – Campanita de cristal (Rafael Hernández)

    Los Tres Caballeros – Retiro (José Alfredo Jiménez)

    Los Tres CaballerosPa’ todo el año

    Los Tres Reyes – Sombras (J. M. Contursi – F. Lomuto)

    Matilde DíazSin fe (Bobby Capó)

    Johnny Albino – Las seis de la mañana (D. Rafael Hernández)

    Carmen Delia Dipini – Sin amor (Mirta Silva)

    Cantante desconocido – Un poquito de su amor (Julio Gutiérrez)

    Cantante desconocidoDesconfianza (Julio Gutiérrez)

    Bobby Capó – Adiós tú (Mirta Silva)

    La Sinfónica de Cuba con César Portillo de la LuzContigo en la distancia

    La Sinfónica de Cuba con César Portillo de la Luz Noche Cubana